El expediente, que ya ha sido remitido al Vaticano y a la Nunciatura en Perú, incluye testimonios que describen conductas graves iniciadas presuntamente cuando una de las víctimas era menor de edad. El prelado niega rotundamente las acusaciones.
Un caso que sacude a la Conferencia Episcopal
La Iglesia peruana se enfrenta a una nueva y grave crisis tras la publicación por parte de InfoVaticana de una denuncia formal contra Mons. Antonio Santarsiero Rosa, obispo de Huacho y actual secretario general de la Conferencia Episcopal de Perú. En el documento se le atribuyen presuntos abusos sexuales y maltrato psicológico que se habrían prolongado durante años.
Consultado sobre estos hechos, el obispo Santarsiero ha manifestado a este medio no haber recibido notificación oficial alguna. Según su declaración, tuvo conocimiento de la existencia de la denuncia únicamente a través de la consulta periodística. El prelado niega de forma tajante las acusaciones, subrayando que tales actos contradicen frontalmente su trayectoria de vida sacerdotal y episcopal.
Detalles del expediente ante el Vaticano
La documentación ha sido enviada tanto a la Nunciatura Apostólica en Lima como al Dicasterio para la Doctrina de la Fe en Roma. El expediente se sustenta en dos testimonios concordantes que relatan un patrón de conducta reiterada. Según los denunciantes, los abusos habrían comenzado cuando uno de ellos era aún menor de edad.
El testimonio de «D.»: Aislamiento y manipulación
Uno de los relatos más contundentes proviene de una víctima identificada como D., quien describe una situación de sometimiento iniciada en el seminario de la diócesis de Huacho.
Advertencia de contenido: El siguiente extracto contiene descripciones explícitas de abuso sexual que pueden herir la sensibilidad del lector.
Según el testimonio presentado en diciembre de 2025, D. ingresó al seminario menor en 2012, poco antes de cumplir 17 años. Relata cómo el obispo utilizaba su autoridad bajo una apariencia de afecto paternal para iniciar los contactos físicos:
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Inicios (2012): El denunciante afirma que el obispo lo buscaba en pasadizos para darle «abrazos ajustados», bajo la frase: «Yo soy como un padre para ti».
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Escalada (2013): Ya en el seminario mayor, los encuentros se habrían trasladado a la habitación de la víctima, donde los tocamientos habrían subido de tono hacia zonas genitales pese a la resistencia del joven.
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Abusos tras la salida del seminario: D. relata que, tras abandonar el seminario en 2014, la situación empeoró en un fundo de la diócesis donde el obispo le habría ofrecido trabajo. El testimonio describe actos de extrema gravedad, incluyendo besos forzados e intentos de felación.
«Atrapado por la autoridad religiosa»
El relato de D. pone de manifiesto el conflicto psicológico de las víctimas de abuso eclesiástico. El joven describe sentir «asco y vergüenza», pero se veía incapacitado para reaccionar con contundencia debido a la formación recibida: «Pensaba que era el obispo y que debía respetarlo. Así nos habían enseñado: que el obispo merece el máximo respeto».
Hasta el momento, las autoridades eclesiásticas superiores no han emitido un comunicado oficial sobre el estado de las investigaciones preliminares que dicta el derecho canónico para estos casos.
EL CASO A SIDO EXPUESTO EN : https://infovaticana.com/2026/04/09/el-desgarrador-testimonio-de-una-de-las-victimas-de-abusos-sexuales-del-secretario-general-de-la-conferencia-episcopal-de-peru-yo-queria-gritar/
