Sus familiares denuncian que les arrebataron la vida sin piedad cuando regresaban de su jornada en un fundo agrícola. Además del dolor de la pérdida, enfrentan un calvario burocrático para recuperar los cuerpos.
La rutina de Jeferson Neyra Sánchez (27) y Carlos Gerónimo Sánchez (20) estaba marcada por el esfuerzo y la humildad. Lejos de las calles o las malas juntas, estos dos jóvenes huérfanos se ganaban la vida con sus propias manos, hasta que una tragedia incomprensible e injusta les cortó el futuro de tajo. Hoy, sus seres queridos lloran su partida y exigen respuestas a las autoridades.
Una vida marcada por el trabajo y la orfandad
Naturales de Huacachi, en la región Áncash, los hermanos enfrentaron la vida solos: su madre había fallecido y desconocían el paradero de su padre. A pesar de las adversidades, se consolidaron como jóvenes ejemplares, tranquilos y alegres.
Ambos laboraban en un fundo de paltas para la empresa Widok. Jeferson era el más experimentado, pues llevaba trabajando allí entre 8 y 9 años de manera estable, mientras que Carlos, su hermano menor, se había unido a él recién en enero de este año. Su rutina no dejaba espacio para vicios:
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Salían de su hogar a las 5:00 a. m. para dirigirse a su jornada.
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Retornaban a casa a las 5:00 p. m..
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Incluso trabajaban los sábados y domingos para sostenerse económicamente y ayudar a su familia.
El fatal desenlace
La tragedia golpeó a la familia de manera inesperada. Inicialmente, recibieron la noticia de que los jóvenes habían sufrido un choque. Con la esperanza de encontrarlos heridos pero con vida, una de sus tías se dirigió rápidamente al hospital en Huacho.
Sin embargo, al llegar, se topó con la peor de las noticias: Carlos ya había fallecido y, aproximadamente una hora después, Jeferson también perdió la vida. Los jóvenes fueron hallados con la misma ropa con la que habían salido a trabajar esa mañana.
En medio de lágrimas, la familia rechaza que se haya tratado de un simple accidente y clama por una investigación exhaustiva. «Estos malditos le han quitado la vida a gente inocente. Es algo injusto lo que han hecho», relata con indignación una de sus familiares, reiterando que ellos no tenían problemas con nadie y solo regresaban de su trabajo. Hasta el momento, la policía solo les ha comunicado que el caso se encuentra «en investigación».
El calvario para velar los cuerpos
Como si el dolor de la pérdida no fuera suficiente, la familia ha denunciado trabas y demoras por parte de las autoridades forenses. Según su testimonio, el fiscal de turno ha retrasado la entrega de los cuerpos de Jeferson y Carlos.
Pese a haber rogado desde la noche anterior para que les permitan retirar los cadáveres, les informaron que la necropsia recién se realizaría a las 11:00 a. m. del día siguiente. «No es justo. Tal vez al que tiene plata lo dejan rápido, pero a nosotros no nos han querido atender», expresó la tía de las víctimas, visiblemente afectada.
Un llamado a la solidaridad
Ante esta desgarradora situación, y considerando que los jóvenes no contaban con padres que pudieran respaldarlos en este momento, la familia apela al apoyo ciudadano para cubrir los gastos fúnebres y el proceso legal.
Las personas de buen corazón que deseen colaborar pueden hacerlo a través de la cuenta habilitada por su familia:
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Yape: 910 755 209
«Solamente pedimos justicia, porque ellos son inocentes y no se merecían morir de esa manera», es el ruego final de una familia que hoy abraza el recuerdo de dos muchachos que solo querían salir adelante.
